martes, 5 de febrero de 2008

Toque de queda

Que íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia
Que íbamos a hacer, estábamos encerrados
Que íbamos a hacer, la calle habían cerrado
Que íbamos a hacer, la cuidad estaba bajo custodia
Que íbamos a hacer, ella estaba hambrienta
Que íbamos a hacer, estábamos desarmados
Que íbamos a hacer, al caer la noche desierta
Que íbamos a hacer, teníamos que amarnos

Paul Éluard

3 comentarios:

Neandertal dijo...

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Luis Cernuda

NiñoCactus dijo...

Yo siempre he deseado no tener excusas para amar...
Aunque el poema me haya gustado...
Un abrazo porque sí
Niñocactus

Rayuela dijo...

Yo tampoco me busco excusas para amar, pero hay ocasiones en las circunstancias solo dejan esa opción, amar y amar. Seguiré clogando cosas de este poeta del cual me enamoré hace pocos años.

Un abrazo